Cuando nos preguntamos qué podemos esperar si un candidato de la oposición gana la Presidencia en 2017, parte de la respuesta está en la administración municipal de Mauricio Rodas.

A pesar de haber llegado al poder con un discurso anti-oficialista, el alcalde de Quito parece gobernar con la esperanza de que nadie se dé cuenta entre el abismo que hay entre sus palabras y sus acciones. Al inicio de su administración firmó un acuerdo con los buseros que congeló las tarifas a cambio de la imposición de estándares de calidad cuya aplicación los ciudadanos aún esperamos. A finales de noviembre de 2016 anunció que las plataformas de transporte como Uber y Cabify serán prohibidas. La decisión demuestra mucho sobre la esencia de Mauricio Rodas: a pesar de haberse posicionado como el candidato de la libertad económica e individual, le niega a los quiteños no solo el derecho de elegir su modo de transporte, sino a unirse a un movimiento global que busca un servicio superior a través de soluciones tecnológicas. Es paradójico: habla de crear una ciudad 3.0, pero su postura hacia las plataformas de transporte contradice esas intenciones. A pesar ser uno de los responsables de la seguridad de los quiteños, Mauricio Rodas prefiere defender al gremio de los taxistas antes que permitir a los quiteños el acceso a aplicaciones que ofrecen rastreo y permiten al usuario identificar el auto y su chofer antes de subir. La medida de Rodas es anti-libertad, anti-empleo, anti-mercado, anti-seguridad, anti-tecnología. Sólo para defender a un gremio que prefiere usar su poder colectivo para limitar la competencia, en lugar de mejorar la calidad de su servicio. Aquellos ejemplos son solo el comienzo.

Al igual que el gobierno nacional, Mauricio Rodas no tiene problema en hacer acuerdos sospechosos con entidades chinas sin transparentar los detalles: su denominada “solución Guayasamín” prohíbe la construcción de nuevas vías entre Quito y Cumbayá durante 30 años. La supuesta solución de hoy será, sin duda, el problema de mañana. Yo personalmente le he presentado evidencia al Alcalde y sus asesores que gente cercana a su administración está empleando cuentas falsas en Twitter para callar e intimidar a sus adversarios, una estrategia de comunicación característica de regímenes opresivos como Rusia y Venezuela. Aunque mi reclamo logró que se borraron ciertos tuits en mi contra, la reacción de la alcaldía fue de silencio. Las personas involucradas siguen sin sanción.

Mauricio Rodas y su partido han cambiado de alianza política tres veces en dos años. Aunque dice que está en contra de la creación de nuevos impuestos, su respuesta a la impopular ley de plusvalías ha sido ambigua: sólo promete estudiarla “detenidamente.” Su exvicealcaldesa le acusa a él y su partido de haber hecho trampas para asegurar la aprobación de los Quito Cables, un proyecto que podría ser beneficioso pero que carece de estudios técnicos. Pocos meses después de ser anfitrión de Habitat, una conferencia mundial sobre la ciudad sostenible, su administración propone un presupuesto que reduce la inversión en movilidad sostenible. Según el Telégrafo, 13 de las 17 obras que el Alcalde mencionó en la sesión solemne por los 482 años de fundación de Quito son heredadas de la anterior administración. Como dice María Paula Romo, el alcalde se olvidó de mencionar en aquella sesión solemne —en presencia del Presidente de la República— que el vicealcalde de Quito tiene una orden de prisión en su contra por declaraciones en contra del jefe de Estado. Si Rodas llegó a la Alcaldía gracias a la esperanza de gente que quería ver un tipo de gobernanza distinto a su predecesor, Mauricio Rodas ha terminado por no ser más que un alcalde con valores elásticos.

¿Podría pasar lo mismo con los candidatos de la oposición lo mismo que sucedió con Rodas? Unirse al sentimiento en contra de quien está en el poder es una estrategia política probada y a veces muy efectiva. Pero ¿podría ser que si gana uno de los candidatos de la oposición en lugar de desmontarlo se aproveche del aparataje que dejará su predecesor? ¿Cómo nos aseguramos de que los candidatos en verdad creen lo que dicen? Por ejemplo, pesar de presentarse como el candidato de la libertad, Guillermo Lasso ha dicho que mantendrá ciertos el subsidio al gas, una medida que muchos economistas liberales consideran retrógrada. La fenecida coalición La Unidad prometió una frente contra el oficialismo y nominó a Cynthia Viteri como su candidato, pero sólo ofreció “reformar” la ley de comunicación —uno de las piezas legislativas emblemáticas del actual régimen— pero no derogarla. El próximo presidente llegará a Carondelet con un sistema hiper-presidencial. ¿Es la promesa de cambio una convicción o una simple táctica electoral, como parecería ser en el caso del alcalde de Quito?

  • Jose

    Es muy posible lo que Ud. dice porque todos los candidatos incluyendo la troika Correa-Glas-Moreno (no se sabe quien gobernaría) son malísimos, por tanto habrá que continuar exigiendoles que terminen con el hiperpresidencialismo para construir una democracia más auténtica.

  • Definitivamente no. Rodas lo tiene fácil porque sencillamente no tiene que asumir medidas macro. El próximo presidente será administrador de una bancarrota, probablemente el más odiado por todo el costo social que representarán las medidas correctivas que hay que tomar. Rodas puede darse el lujo de zapatear porque Quito (o cualquier municipio) es un tema puntual dentro de universo llamado Ecuador. Se me hace irracional y espúrea la relación entre un alcalde y un presidente; por más convenedizo que sea el primero.

    • FJGC

      De acuerdo excepto desde comienzas a decir “banarrota”. Argentina del 1999 se está quejando de su burdo análisis…

  • Galo Vazquez

    Si nos remitimos a la historia, eso de ofrecer en campaña y no cumplir o ejecutar lo contrario cuando con el poder social, ha sido la tónica en la democracia representativa y con esta secuencia lógica, pasarán los años en constante división, enfrentados con las ideologías, debilitados, denunciando y protestando. Lo peor de todo es que la suma de elementos arbitrarios y perjudiciales a los intereses públicos, de a poco pero sin pausa nos vuelve propensos a situaciones más graves aún, debido a que las necesidades sociales crecen y los problemas se acumulan a falta de oportunas acciones, en donde el “tocar fondo” sería la extrema violencia generada en los estados fallidos, los que no son pocos con sus tristes ejemplos.

    En lo personal no culpo a los políticos por los problemas que las sociedades sufrimos. La fuente de los problemas sociales es el sistema piramidal, el poder social concentrado obnubila y hace perder de vista el objetivo, la sencilla sensatez de que el pueblo y las autoridades en equipo, con similar y hasta menor esfuerzo consiguen los mejores logros. Por alguna válida razón, tal vez a propósito, dejadez o desconocimiento, una posibilidad segregada.

    La incidencia de la participación ciudadana en la administración pública posiblemente sea lo único en capacidad real para corregir los atávicos defectos de organización social, por ende, de aprovisionar los elementos necesarios para el normal y exigente evolucionar social en la existencia. Una experiencia que se deduce, tiene bastante por entregar, en permanente posibilidad de acceso para los pueblos cuyo camino vale la pena despejar y recorrer, asunto de acoger el desafío, pronunciarse y asumir la responsabilidad que conlleva, si bien, tal vez sea asunto de estar listos para el salto cualitativo, entonces, siendo así, será.

  • Pablo Alejandro Rengel

    Triste cómo GKillCity continúa publicando artículos basados exclusivamente en especulaciones. Este artículo generaliza que y especula que todos los candidatos serán iguales y son promesas falsas sólo por el hecho de criticar legítimamente al Gobierno. Por otra parte el autor parece no haberse informado de ni un poquito de las propuestas de campaña del principal candidato de oposición. Basta con escuchar uno de sus discursos para darse cuenta de que lo que se plantea de desmontar y el aparato estatal y traer una verdadera separación de poderes. Sería bueno que dejen de publicar en esta página artículos basados exclusivamente en especulaciones y declaraciones al estilo cherry picking.

    Es muy positivo e inclusive sano tener una críticas constructivas, sin embargo la gran mayoría de artículos de esta página parecen haber olvidado los hechos y los argumentos fuertes al momento de aprobar lo que desean publicar.

  • Gabriel Sosa

    Sin mencionar que por ejemplo a los food trucks no ha dado un real espacio de diálogo para analizar como ejercer esta actividad con un ganar ganar (para la ciudad, para los negocios y para la ciudadanía) No estamos en contra de que se regularice, y estamos de acuerdo en que parquear muchos food trucks en un solo lugar/espacio público es contra producente. Pero lo que ha hecho es peor todavía y no regula en cambio a puestos de comida que son insalubres y también se ponen en cualquier esquina. No estoy en contra, solo que la lógica dice que todos los negocios deberían ser regularizados y se les debe exigir acorde a su giro de negocio y a la realidad del país. En el sorteo que hicieron, cobraron por los espacios un valor extremadamente alto, para ser un espacio que no brinda ningun servicio y que solo permite parquear tu food truck en determinadas horas; sin mencionar que son espacios que no son rentables. Si analizamos otro aspecto, sus obras las pocas que hace han generado caos, dejar sin agua potable a 55 barrios? tener una ciudad caótica en cuanto a tránsito? este señor tuvo la oportunidad de hacer un cambio, incluso para demostrar que en efecto todo lo que dijo en campaña se podía hacer y demostrar que con otra ideología distinta a la del gobierno, se podría realmente salir adelante (no digo que con la política actual de gobierno estemos super bien), pero no lo hizo y al parecer cada día se despierta pensando en como frejar más a la ciudad. Es una pena y un desperdicio.

  • Paulo

    Estimado Matthew, ¿podrías por favor ofrecer un argumento para sostener la pregunta retórica que trae el título de tu artículo? En su contenido no se desarrolla algún punto que llegue a revelar una hipótesis y su tema central parece quedar en terreno especulativo.

    • FJGC

      Matthew no es ningún periodista, eso si está claro… pero ser opinólogo no está prohibido, así que todo FRESH.