Guillermo Lasso se ha declarado ganador de debates, calificado a la segunda vuelta y el candidato del cambio. Después de semanas de seguir sus declaraciones, de leer con atención sus comunicados de prensa y de escuchar la larga entrevista que dio a María Sol Borja y John Dunn, una sola conclusión es posible: no hay cómo votar por el candidato presidencial de CREO.

La campaña de Lasso ha tenido una única fortaleza: declararse el receptáculo de todos los votos anticorreístas. Sus estrategas han sido inteligentes y efectivos para taladrarnos un mensaje en la cabeza: quien no vota por Lasso vota por Correa. Hay que votar por el segundo porque si no, no habrá segunda vuelta. Es imposible votar por un candidato que tiene una campaña fundada en el miedo. Es algo similar a lo que sucede en Guayaquil con la administración socialcristiana de Jaime Nebot: si discrepas con él, con sus actuaciones, con la inoperancia urbana y administrativa de sus funcionarios, es porque no sabes lo que la ciudad era con Bucaram. Y ahí va implícito el mensaje: si no es Nebot, volverá Bucaram. Esa falacia ha inoculado la crítica, ha amarrado de manos y amordazado a la prensa local porque, hace diez años, la mentira evolucionó: si criticas a Nebot es porque eres correísta. Ahora, en las elecciones del domingo 19 de febrero, Lasso pretende ganar infudiendo miedo: si no votas por mí, habrá cuatro años más de lo mismo. El miedo, nos lo enseña la Historia, la literatura y el cine, es el camino al lado oscuro.

Guillermo Lasso es un candidato que no dialoga. Por eso después de más de cinco años de campaña, su voto no pasa de un veinticinco por ciento. Domina las redes sociales y tiene amplio espacio en los medios, pero la realidad es que su discurso confrontativo —que plantea un falso dilema: si no estás conmigo estás con mi enemigo— ha servido solo para consolidar al núcleo del voto duro anticorreísta. Cree que con eso le alcanzará para pasar a la segunda vuelta, donde los demás opositores se verán obligados a votar por él ante la imposición del argumento del miedo: puedo no ser el mejor candidato posible, pero no soy la continuación de Alianza País —no queda más que votar por mí.

Ese discurso está apuntado a la clase media cansada de los abusos y excesos del correísmo, un agotamiento exacerbado por los casos de corrupción de PetroEcuador: como no la convence, Lasso la asusta. Y muchos ya han caído: que hay que votar por el que va segundo porque si no Alianza País va a ganar en primera vuelta. Que será responsabilidad de todos los que no voten por Lasso si es que Lenín Moreno llega al poder sin la necesidad de un balotaje el 2 de abril. No, seamos claros: si Lasso no llega a segunda vuelta será por su incapacidad de dejar su zona de confort, por su dureza argumental y por la falta de empatía que hace que no logre colocar su discurso entre audiencias distintas a las del voto rechazo-al-correísmo. Su insistencia ha sido la de la confrontación: si él gana, la confrontación de la que muchos estamos hartas, continuará, solo que habrá una inversión —apenas temporal— de los roles. Lasso es, también, un candidato del continuismo: es un candidato indispuesto a dialogar con sus adversarios.

No es solo una cuestión personal, sino un tema de plan de gobierno. Según un estudio hecho por estudiantes de la Universidad de Guayaquil, Lasso no aparece entre los candidatos con propuestas más sólidas para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Son 17 objetivos que brillan por su triste ausencia de los planes de la mayoría de los candidatos presidenciales, que ni siquiera logran diferenciar en sus propuestas qué consideran una meta, un objetivo y una política de Estado para alcanzar esos objetivos. El candidato que más ha tomado en cuenta estos parámetros es Paco Moncayo. Esto nos devuelve al argumento del miedo, al planteamiento de un falso dilema y la incapacidad para el diálogo de Guillermo Lasso: él quiere llegar al poder sin una discusión cualitativa —quiere que sean las fuerzas aritméticas y no las fuerzas de la razón, la planificación y los parámetros técnicos los que nos hagan elegir un candidato. Es la lógica del dueño de la pelota, no la lógica del bienestar común. Es tan evidente el desdén por los ODS, que Lasso —un candidato que hecho de la Economía el eje de su campaña— apenas menciona cuatro ejes temáticos en esa área en su plan de gobierno.

Cuando se entiende esto, uno se pregunta por la propuesta de un millón de empleos. Cómo, con qué efectos y conseceuncias, en qué términos cualitativos es algo que de todas las intervenciones del candidato presidencial del CREO es imposible inferir. Dice que va a bajar los impuestos para subir la producción y cree que milagrosamente con su acceso al poder la inversión nacional y extranjera va a llegar como si fuese el aguacero que espera el desierto, pero hasta ahora, más allá de aspiraciones y sueños, no hay explicaciones técnica. Como han explicado varios expertos, su propuesta de un millón de empleos es inviable. Tampoco nos ha dicho Guillermo Lasso qué clases de empleos van a ser —y es algo preocupante viniendo de alguien que ve con malos ojos al salario mínimo (“no competitivo” lo llamó).

Si al miedo, el falso dilema, el continuismo, la confrontación y la improvisación se le suma su postura frente a las mujeres, queda claro: no se puede votar por Guillermo Lasso, un hombre que dice se solidariza con las mujeres porque tiene mamá, hermana, esposa, hijas y nietas. Un candidato que fue capaz de decir que si se despenaliza el aborto por violación habría mujeres que podrían fingir una violación para abortar. Es una dureza del corazón y una negación de los datos que un Jefe de Estado no puede tener: pasó por alto que en el Ecuador hay mujeres presas por abortos espontáneos, porque los médicos y enfermeras prefieren reportarlas como si se tratasen de abortos inducidos, solo para evitar responsabilidades legales. Esos datos que nos espeluznan a las mujeres, le entraron por un oído y le salieron por el otro a Lasso. Me preocupó escucharlo decir, también, que no conserva amigos de la infancia. Todo esto me lleva a pensar que Lasso sería de Presidente como fue de gobernador del Guayas y superministro de Economía en el gobierno de Jamil Mahuad: un hombre de mano dura, incapaz de dialogar, sin capacidad de gestión en momentos críticos. No podemos sucumbir ante el argumento del miedo. Hay casi 40% de votantes indecisos y lo somos porque no queremos votar por Lenín Moreno pero queda más o menos claro que Lasso es, también, un continuista. Aún hay tiempo de abrir los ojos, los oídos y el corazón para tratar de dar con propuestas más serias que no ofrezcan empleos al por millón (ni ochocientos mil ni doscientos cincuenta mil por cuatro años) sino que tengan objetivos, metas y políticas claras.

Archivo de Gkillcity.com.

  • Ciro Andrade

    tl;dr: “si gana Llevín, es culpa de Lasso”.

    Wut?

  • Pablo Andrés Morales

    El proyecto más honesto y más preparado es el de Izquierda Democrática y Paco Moncayo!
    El único con un plan de gobierno completo, con una visión del Ecuador en el mundo desde los ODS y con propuestas muy propias de nuestra cultura e historia , y no supuestas recetas maravilla que crean un millón de empleos con solo la baja de impuestos..

    • hache_ce

      Nunca fui de los del “hay que votar por el que va segundo” pero me despeche de Moncayo cuando en el debate en la CCG habló de “crear empleo mediante la obra pública ” una propuesta keynesiana que soñaba bien en1988 y que fue también lo que trató de aplicar este Gobierno, pero a estas alturas seguir con el intervencionismo estatista no suena como una alternativa de cambio. Y recordé que lo apoyaban los mismos que defienden la pureza de la Constitución de montecristi y ubican todo el fallo en AP que la aplicó mal. Al final proponía mas estatismo que es lo que nos han llevado a la situación actual. En fin si esa es su ideología piensen bien que harán ahora, en mi opinión es mejor un presidente que no tendrá el poder absoluto y está dispuesto a negociar

  • Alex I. Camacho

    Yo diría mas bien que Lasso es quien ha tendido más puentes con políticos de otras agrupaciones: Páez, Rodas, Carrasco, Olsen, etc. Quizá esos hechos pueden ser suficientes para desvirtuar la supuesta incapacidad para el diálogo que se propone en el artículo. En cuanto al plan de gobierno de este candidato, tiendo a creer en su claridad de pensamiento (enfoque en empleo) y en su capacidad ejecutiva, harto demostrada por su trayectoria personal, al frente de numerosos equipos de trabajo. Personalmente asistí a un encuentro en que expuso su plan económico y aprecio que no ha difundido de forma masiva que tiene muy claros los pasos para llegar a cumplir sus promesas, en esencia se sustenta en mejora del ambiente de inversión, bienvenida a inversión local y extranjera, reducción de impuestos, cambios normativos para mejorar la competitividad empresarial, estabilidad jurídica, etc. De todos los candidatos es el único que realmente ha trabajado en el mundo real y eso cuenta.

    • Sebastián Bazante

      Nope. En realidad Lasso recogió a desertores de otras tiendas políticas o quienes renunciaron a otras alianzas, eso no es símbolo de diálogo o de apertura. De hecho, para mí eso es contraproducente, ya que se llenó de figuras políticas por lo menos reprochables en su accionar (entiéndase al resentido Carrasco y a Páez). Suma igual le tuvo toreando a la unidad por varios meses, ahora incluso Lasso se desentendió de Rodas jaja. Y ojo, Lasso solo habla de temas económicos pero nada de temas sociales, ni siquiera cómo sustentará esto. Preocupante!

  • Rolando A. Montesdeoca Cedeño

    Un artículo que bien puede caer en una falacia ad hominem y que demuestra las antipatías de la articulista, nada más.

  • Jose

    Muchos votaremos por sentimientos encontrados, todos los candidatos me dan miedo, Lasso me da mucho miedo, porque aún cuando tuviera un programa sólido, que ninguno lo tiene, no sabemos si lo va a cumplir porque en este sistema la destituibilidad es difícil, pero en mi caso también tengo mucha ira que en 10 años en el poder, el correato ha cumplido poco y ha dejado la democracia en una situación deplorable. Decidiré entre la ira y el miedo.

    • Carlos Espinoza

      Que tal si como sociedad dejamos de decidir por el mal menor? Como dicen unos amigos, si voy a decidir, decido luchar. Yo decido por mi mismo y no espero la teta estatal que solucione los problemas que están arraizados en cada familia, en el país y el planeta entero. Gracias a tu comentario, me ayudaste a decidir mi voto!

      • Jose

        Yo si voy a decidir por el mal menor, pero no excluye que en el futuro siga luchando en las calles o en los medios como este porque hasta que no logremos la Democracia, continuaremos en la lucha.

        • Emanuel Wolf

          Estimado José, para hablar de democracia hay que reconocer dónde está el poder. Preguntate dónde está el mismo? Saramango lo ponía de esta manera: “El poder real es económico, entonces no tiene sentido hablar de democracia.”
          Pd. “El ensayo sobre la seguera”, recomendadísimo. La ceguera no negra, sino blanca!
          Abrazo de gol

          • Jose

            Estimado Emanuel: Para hablar de Democracia y de democracia (note la diferencia) hacen falta miles de páginas y si bien es cierto que “El poder real es económico, entonces no tiene sentido hablar de democracia.”como dice Saramango eso es una verdad parcial porque el poder está en relación con la posibilidad de control y eso se demostró cuando ocurrió la crisis de las “hipotecas subprime” cuando cientos de ejecutivos, no necesariamente los más ricos del mundo pero si los más poderosos se aseguraron unos bonos descumunales mientras sus empresas quebraban y por consiguiente los dueños del capital tenían grandes pérdidas. Igual pasa cuando los gobiernos concentran el poder y por consiguiente sus funcionarios se forran en dinero.
            Yo no he leído a Saramango, pero ha leído algunos ensayos de Takis Fotoupulos de quien recomiendo el libro: “Hacia una Democracia Inclusiva”. También puede leer a Karl Popper .

  • krilin_sama

    La falla es que los Anticorreistas deberían elegir mejor a sus candidatos, son como borregos pero al revés: si alguien está contra Correa lo siguen Ciegamente, sin importar si ha hecho crímenes, desaparecido gente, robado sus ahorros, mentir etc.

  • KdelMal

    No pues, votemos por lo seguro, por Lenin, así seguimos igual, porque
    este gobierno ha hecho taaaaanto por las mujeres o por los LGBTIXDXD. No
    votemos por Lasso, ni por La Rubia ni por el Paco, ni por nadie que no
    sea el verde. Lamentablemente estamos en este barco que se sigue
    hundiendo por esto mismo. Todos los candidatos tienen cosas
    reprochables, propuestas estúpidas, estúpidos pensamientos o creencias
    (Dalito). Pero ahora, lamentablemente, AHORA, en este momento de la
    historia, toca aguantarse un período más de MENOS ABORTOS LEGALES y más
    RECUPERACIÓN DEL MALDITO ESTADO. No todo se va a solucionar en un
    período. Prefiero votar por Lasso o por La Rubia, o por cualquiera que
    esté segundo a votar por uno que no llegue ni a tercero y nos cueste la
    segunda vuelta porque sí, yo me MUERO DEL MIEDO que estos carajos verdes
    sigan robándonos con la hipocresía que lo han hecho los últimos 10
    años. Y si para eso, el aborto legal tiene que esperar, que espere.

    Y
    por si acaso, no, no tengo la intensión de votar por Lasso, pero que
    artículos tan pendejos nos encontramos a días de las elecciones. Sin
    querer ofender al autor. En este punto, tratar de manipular la decisión de alguien, ya está fuera de lugar.

  • Renzo Enrique Fornasini

    Es una opinión respetable pero pierde seriedad al momento que recabas una y otra vez en la mismo punto que te molesta: el que Lasso se vea en la segunda vuelta y que su principal arma sea la de ser la oposición al correismo. Este escrito es todo menos un balance realista de la situación tomando en cuenta diversas variables. Es bonito creer en los ideales de los que hablan los candidatos en la época de campaña, yo por eso en las elecciones pasadas vote por Acosta y me convencia también mucho Norman Wray, ambos rescataban la escencia de lo que en sus inicios le hacía al correismo atractivo, ahora obviamente el que más convence por acercarse más al discurso que me gusta es Paco Moncayo y parece ser un tipo serio; y es verdad no queremos caer en lo mismo que caimos con Rodas en Quito por querer librarnos de Barrera, que a la final resulto ser lo mismo o la continuación de lo anterior, pese a que yo vote núlo, porque es verdad ningún candidato suele cumplir con mis espectativas, y si lo hacen es de boca para afuera, casi nunca lo hacen porque no existe una verdadera representatividad y la última vez que parecía que alguien lo haría, fue Correa, que después de dos años el discurso fue cambiando paulatinamente hasta convertirse en todo lo opuesto, sin mencionar las acciones que de hecho desde antes ya contradecían las ofertas de campaña y eran reemplazas por otras, las cuales eran promocionadas a partir de las sabatinas y el gigantezco aparato de propaganda que este gobierno a manejado. Aunque el discurso de Correa era atractivo no vote por él porque sabía que esto pasaría. Pero la realidad es más complicada y cruda que las demagogicas ofertas de campaña que a la final se quedan flotando: el correismo fue necesario para darle un quiebre a una serie de malos gobiernos que no podían cumplir su período, y de hecho creo que el correismo hubiera sido sano para el país, pese a todas sus negativas, si solo duraba un periodo de 4 años,como se suponía que debía ser. El correismo se convirtió en el gobierno más despilfarrador, abusivo y corrupto de la historia reciente del Ecuador por creerse el Alfa y Omega, por creer que por durar más de 2 años ya debía durar 100, su gran problema fue el de no comprender que la democracia trabaja con el intercambio de poder y con la separación de poderes para que la gente en estos puestos no sufran de la distorción de la realidad que solián sufrir los monarcas en la antiguedad,y pueda permanecer siendo trabajador más del país, en su máxima lucidéz. En Ecuador poco entendemos sobre democracia y sistemas políticos, es por eso como mencionan en otro artículo en esta misma página, la corrupción es de todos; creemos más en los revanchismos sociales y la vivezas criollas que en nuestras instituciones, es por eso que mientrás otros paises funcionan a la perfección con constituciones de hace 250 años acá seguimos haciendo cada 10 años una nueva, a la última ni siquiera se la respeto tal cúal salió de la asamblea y el correismo en su afán de poder la ha ido reformando cada que les place, sobre todo para poder ejercer el poder al capricho de un narcisista. Ahora, la realidad es la necesidad de que llegue al poder otro candidato no porque su discurso de campaña sea bello, como lo fue en su momento el del Sumak Kawsay y el resultado fue de más naturaleza destruída y más etnias oprimidas; sino por la necesidad de que el poder rote, la alternavilidad de poder es la base de nuestro sistema, no el hecho que los candidatos sean los mejores ecuatorianos. A diferencia de las monarquías y dictaduras, el intercambio de poder viene ha darse para que en poco tiempo se haga lo mejor y que los que llegan a ese puesto no abusen de su situación, es por esta antés que cualquier otra razón quer cualquier cambio en el poder es positivo y necesario.

    • Patricio F Bustos

      Yo igual vote por Norman Wray la ultima vez. Estas elecciones hizo mucho falta.

      • Jose

        Yo conocí personalmente a Norman Wray y a María Paula Romo y quedé decepcionando por su doble discurso y por eso no voté por ellos.

        • Patricio F Bustos

          Al final ha sido una decepción Maria Paula Romo, de Norman no tengo idea, no he escuchado nada de él hace mucho tiempo.

  • Jacobo

    No estoy de acuerdo con todo lo que dice este artículo. Tuve la suerte de asistir a una conferencia con Lasso y la verdad es que me pareció un tipo inteligente, honesto y de una gran capacidad.

    A mi manera de ver, el hecho de que se quiera enfocar en el empleo, eliminar el exceso de impuestos y curar la función judicial junto con la libertad de expresión; me parece buenísimo. Estas ya son batallas muy muy grandes para empezar. Yo creería que es la fortaleza de su plan y que a mi personalmente me parece viable.

    En la situación en la que se encuentra el Ecuador, hay que mantener el centro de acción en lo más importante y solo en eso. Lamentablemente hay muchos otros temas que requieren atención, pero no hay forma de ser eficiente en todo lo que se debe hacer en la situación en la que estamos. No solo por la energía que se va a necesitar, sino por los recursos limitados con los que recibe a la nación.

    A mi me gusta que la propuesta de Lasso no prometa tantas cosas y aunque quizá no logre su objetivo de dar un millón de empleos, creo que es el mejor preparado para lograrlo. Ahora mismo el país necesita a un gran administrador, con capacidad de tomar decisiones asertivas, aunque estas no sean tan populares. Creo que Lasso va a tomar las desiciones correctas para rescatar al país del pantano en el que se encuentra.

    Sobre si su estilo de confrontación en la campaña es bueno o malo, es discutible, pero en todo caso le ha dado resultado. Además a mi me encanta saber que voy a votar por un candidato que se le siente igual de frustrado con las barbaridades de AP.

  • José Mauricio

    Agrego a los comentarios la pobreza analítica de esta articulista, que se ha centrado solamente en “taladrar” en la cabeza del lector que la campaña de Guillermo Lasso se ha basado esencialmente, en la creación del miedo anticorreísta. La percepción general sobre Lasso te desmiente fácilmente.

    En las campañas sí hay referencias de lo que está mal (por algo debe cambiarse), pero en ningún momento ha tendido a dirigirla a un sector anticorreísta. El enfoque positivo de la campaña se ve cuando lo que se ofrece en las pautas publicitarias son propuestas concretas, y no la inserción de diatriba antioficialista. Lasso es líder de la oposición, pero de manera objetiva, no porque se ha declarado enemigo de Correa. Es oposición porque está en la puja por el poder, no porque existe un odio hacia Correa.

    La verdad, leer artículos de borregos es una pérdida de tiempo, y generalmente cualquier cosa que salga de esta página es basura (hay excepciones), pero me dio por colaborar en esta discusión para ver si alcanzas a taladrarte la cabeza (o las manos para que dejes de escribir), o tal vez, que cambies tu discurso y seas un poquito más objetiva en los análisis que ofrezcas al público.

    Por último, los visos de feminismo radical en tu artículo ya dice que tu pensamiento se encuentra sesgado e inclinado a posiciones extremistas, y nada bueno sale de los extremos.

    Saludos.

    • maguitodelrock

      Linda la tolerancia a argumentos diferentes a los propios de parte de los seguidores del banquero, te mandan a taladrarte la cabeza y las manos si lo que piensas es diferente a lo que dice mi candidato… En realidad, te hubieras ahorrado escribir este pedazo de opinión (?) para no quedar como un inculto, borrego de otro patrón y bastante deficiente en mantener una discusión de altura con alguien que piensa diferente.
      PD: Hay cosas equivocadas en el artículo, pero menciona lo mismo que la gran mayoría piensa, el millón de empleos es irreal en cualquier escenario, la bajada de impuestos seguramente acarreará que la educación y la salud no sea gratuita (por eso la insistente oferta de eliminar el Senescyt, sin educación gratuita ni becas, para qué tener el Senescyt?), y bueno, esperemos que no griten FRAUDE FRAUDE si el banquero no llega a ganar, no será culpa de los que votan a otros candidatos, el único culpable es el banquero y ya.

    • Patricio F Bustos

      ¿La autora que sugería que debía ganar Lasso por que como tendría minoría en la asamblea tendría que acabar legalizando el aborto como parte de un acuerdo para poder implementar su bajada de impuestos es borrega? http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-politico/cualquiera-menos-alianza-pais jajaja, si claro.

    • Francisco Morales

      Típico. Cuando un artículo no está de acuerdo a lo que uno piensa, entonces es porque el autor “no es objetivo”. Queremos ver sólo las noticias que nos gusta, leer artículos a la medida de nuestro pensar, todo bajo nuestra lupa personal. Si no es así, está mal, es prensa basura, corrupta, borregos, etc, etc. Cómo es posible un diálogo en esos términos?

  • Emilio Molina

    Estimada Cristina,
    Como muchos de los que han comentado antes que yo, no concuerdo con tu visión. Más allá del análisis político que haces, hay algo que me llama la atención. Tú retratas a un Lasso maniqueista e intransigente. No obstante, lo mismo se puede decir de tu artículo. Das a entender que si Lasso no es progresista, entonces es un mal candidato. Que si un proyecto político no se alinea con la izquierda, entonces es inviable o improvisado. Que si Lasso no se junta con ciertos grupos es porque es “incapaz de dialogar” y “no conserva amigos de la infancia”. Que los que voten por Lasso son simplemente anticorreistas asustados. Desacreditas a un candidato presidencial por sus valores personales y pasas por alto que en democracia la moral no la impone un presidente. Además del millón de empleos y bajar impuestos, Lasso ha ofrecido acabar con el hiperpresidencialismo, volver a la división de poderes como la concibió Montesquieu, y enfrentar la crisis de la institucionalidad. Nadie puede saber si cumplirá si llega a la presidencia, pero éstas últimas son propuestas de un demócrata. En fin, me parece que no todo es tan oscuro como lo pintas.

  • Christian Sari

    Comparto en algo este artículo, es verdad lo que se dice que Lasso a puesto en su campaña el miedo al Correismo, hoy en una radio en Cuenca decía, “Si seguimos con el correismo iremos de mal en peor”, que pena que nuestra sociedad no este lista para dialogar, ver como gente en un estadio de Cuenca, grita a un funcionario público que va con su hijo de 10 años disfrutar el día, que pena también ver como se no olvida rápido las cosas, lo que ofrece Lasso es exactamente lo mismo que ofreció en su epoca Lucio y miren como nos fue, o tampoco podemos recordar ese tiempo, en estos diez años de un gobierno estable, veo como los niños de escasos recursos van a escuelas dignas, con uniformes y libro gratis, en mi época de escuela mi mamá tenía que ir a madrugar para conseguir un cupo, y si no era amiga de un docente o la directora no se podía.

    Puedo dar gracias por su inversión en la salud, recuerdo que mi esposa estuvo a punto de morir al dar a luz a mi primer hijo (hace 6 años), y que en un hospital público se le dio una atención de primera, porque al no tener los recursos no podía llevarla a una clínica, como no dar gracias por eso y no puedo olvidara esas cosas.

    Muchos se quejan de la corrupción y el prepotismo del Presidente, pero no recordamos como era Abdala Bucaram, y que en estos se ha visto los genes heredados en el candidato Dalo, que pena que nuestra sociedad se deje llevar por pasiones, rencores y hasta por las iras, porque estábamos acostumbrados a que si tenemos influencias, sea por amistades o parientes de tener acceso a un universidad, y la gente que no tenía esos privilegios no podía acceder.

    Los estudiantes se quejan que no tienen acceso a la universidad, recuerdo que cuando quise ingresar dimos 500 alumnos el examen y solo ingresamos 54, los demás se fueron y sin quejarse, los jóvenes creen que tienen el derecho a estudiar, pero creo que deben ir los mejores, no ha estar sentados en borracheras y perdiendo el tiempo, y gastando los recursos del estado.

    Mi Opinión.

  • David Sylva

    Muy buen artículo y bien fundamentado. Definitivamente los datos son claros y las estadísticas demuestran que Lasso ha fallado en convencer a la mayoría de los indecisos. Sin embargo, por un pasaje resulta bastante parcial hacia el proyecto de Paco Moncayo.

  • Cristian Carrión

    Lasso es el peor candidato, pero por obra y gracia del mercadeo y la propaganda, aparece como la mejor opción y como “el cambio”. Un banquero no debe jamás ser presidente de un país, es una cuestión de sentido común. Las encuestadoras han posicionado su supuesto 2do lugar para hacer que la gente le dé el voto porque si. El banquero de llegar a la presidencia, sólo continuará el camino trazado por el correísmo, profundizar el modelo de acumulación capitalista con violencia incluida y a espaldas de la mayoría, incluida la clase media que quedará defraudada. Es un hipócrita que pretende aparecer como conciliador.

    • hache_ce

      “Un banquero jamás debe ser presidente”si eso no es prejuicio o discriminación de entrada entonces que es? Si crees que los bancos son el gran Satán y los culpables de todas nuestras penas allá tú

      • Cristian Carrión

        No es lo que creo, es lo que es, lo que nos cuenta la historia.

    • Jose

      Y por quién votará? Por el banquero o por el fascista?

      • Cristian Carrión

        Ambos son fascistas, así que no hay mucha diferencia gane quien gane.

        • Jose

          Yo no lo creo, Lenin Moreno es claramente más fascista, inclusive cree en el cambio de la naturaleza humana y en su seudociencia “basada” en su particular modo de entender la Mecánica Cuántica.

  • Esteban Noboa C.

    Solo una notita: Lasso ayer en el cierre de campaña hizo un llamado a Paco Moncayo (el candidato de la articulista) llamándolo un caballero y que tiene mucho que escuchar y aprender de él. Lo mismo con Cynthia. Ninguno de los candidatos ha hecho semejante declaración peor en el cierre de campaña. Solo con esto se le cae la premisa a Cristina.

    Adicionalmente, Lasso ha propuesto devolver personería a la UNE, devolver fondos de cesantía, tiene acuerdo con militares en servicio pasivo y YASUNIDOS lo ha puntuado como el candidato que más ha acogido sus propuestas.

    La articulista no simpatiza con el candidato y por eso elucubra razones y argumentos flojos para desacreditarlo. A pesar de todo llegará a segunda vuelta y ahí llegará el verdadero dilema -para ella-.

  • Orda Deu

    La única que demuestra intransigencia es la demagoga que escribió de este artículo. Empezando por el título. Insinuar que resulta “imposible” (vaya que no dejas lugar a duda) votar por Lasso, y defender esa posición haciendo relativizaciones acomodadizas y dimensionando virulentamente temas secundarios. Eso básicamente.

    Que alguien mantenga una posición firme aunque contraria a la tuya, respecto a temas como el aborto o el matrimonio igualitario, por ejemplo, no demuestra necesariamente incapacidad de diálogo; en el caso de Lasso, me da la impresión de ser una mezcla de ingenuidad, quizás, pero más que nada de principialismo tradicional. Puedes decir que son puntos en contra, pero en la situación en al que estamos, no es lo más relevante, ni de lejos. El daño que el correísmo ha causado en la institucionalidad y organización del Estado, en el tejido social y cultura política del país y en el modelo económico ya es, y por mucho tiempo me temo, irreparable. Hay elementos más fundamentales en juego, de cuya degeneración exponencial hemos sido testigos a lo largo de esta década, y por los que sí deberíamos estar más preocupados por recuperar. Sobre el miedo como tabú, ¿oye, hablas en serio? A mí los psicópatas y ladrones de siete suelas que están en el poder actualmente me provocan muchas cosas, y sí, entre ellas miedo; un miedo de lo más justificado, me atrevo a decir.

    Por último, hablas de datos “que nos espeluznan a las mujeres”, como si tú y tus amigas ideologizadas fuesen representantes del género femenino. Déjame informarte (así con condescendencia) que en múltiples encuestas se demuestra que son las mujeres y no los hombres quienes más quieren ponerles restricciones al aborto (aun en el primer mundo), así que sería prudente que pongas en perspectiva tu representatividad.

  • hache_ce

    Lasso es coherente en su propuesta, liberalismo económico y defensa de los valores familiares, lo del millón de empleos es un exceso que lo desprestigia pero su discurso ha ido más allá del “o es Correa o soy yo”. Sino le habría ganado una mucho más carismática Cynthia Viteri. En lo político ha defendido la separación de poderes y el respeto a la libertad de prensa. Que no sea la propuesta que a Uds les convence, o que sigan soñando con un Pablo Iglesias no es suficiente para tratarlo de candidato hueco

  • Jorge Ayala

    Muy buen artículo. Lasso propone cosas que ya ha hecho en gobiernos anteriores (Mahuad, Noboa, Gutiérrez, Palacio): privatizaciones, paquetazos y precarización laboral. En lo único que ha cambiado es que ha sabido vender su discurso usando hábilmente las redes sociales, las cámaras de comercio y los medios de comunicación privados.