Gracias a una beca, a los quince años tuve la suerte de asistir a uno de los colegios aniñados de Quito. Hice amigos entrañables y se me abrieron puertas y oportunidades por las que estaré siempre agradecido. Pero también vi y experimenté muy de cerca el mundo burbuja más elitista, amurallado y esterilizado del país. A una compañera de tez morena y facciones indígenas la llamaron “ india sucia”, “longa sucia” por años —de frente y a sus espaldas— hasta que decidió salirse del colegio. Era normal que un grupo de padres de familia dijera, como si nada, que desconfiaban de un profesor norteamericano de matemáticas porque era negro. Escuchar cosas como “necesitamos un KKK para cholos” era común en los recreos, así como las apologías casuales del dictador chileno Augusto Pinochet. En clase, más de un profesor tuvo que recordarnos que no usar ropa con marca “no era necesariamente malo”. Todo esto en un barrio idílico del valle de Cumbayá, con pinta californiana, aislado por completo de otras realidades de la ciudad.

Yo tenía 17 años cuando Correa apareció. De inmediato, me llamó la atención: era una mezcla entre la herencia izquierdosa de mi casa y la posibilidad de un proyecto que brinde sentido a mis propias inquietudes políticas de adolescente. Había asistido a un par de reuniones de Ruptura de los 25, pero para mí en Alianza País (AP) se conjugaban posibilidades reales y combativas. La palabra y el concepto de revolución me comía los sesos de aniñado sin plata y con acné. Parecía un movimiento con ideas, diverso, ideológicamente maduro y con tutelaje intelectual, técnico y académico. Por sobre todo, era un movimiento que prometía desafiar la pesada historia de desigualdad que se sentía tan cerca pero tan escondida entre las murallas de Cumbayá: mi colegio de niños ricos me había hecho correísta.

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Diez años después, en las elecciones de 2017 ha sido importante para mí recordar por qué voté por Correa y por qué ahora creo sin lugar a dudas que Alianza País debe dejar el poder. Lo admito: fui un correísta puberto y en cierto momento, desde la universidad, justifiqué una serie de violaciones a la ley como, imagino, muchos estudiantes sesenteros justificaron violencias “revolucionarias” de barbudos lejanos. No soy político, así que puedo decir lo que ahora le cuesta tanto admitir a la izquierda defraudada por el correísmo: la convicción por desmantelar la cultura racista y clasista del Ecuador fue mayor a cualquier consideración institucional. Fue lo que nos encegueció a simpatizantes y militantes: el fin justificó los medios. Los censuró también.  

Ahora, Lenín Moreno y Guillermo Lasso representan dos polos de esa historia que no permite matices. El socialismo del siglo 21 vertical, autoritario, desarrollista, enfrentado a un movimiento con reducido alcance en sectores populares y estridente popularidad entre la derecha y los grupos más privilegiados. La tesitura es elegir entre un estatismo obtuso y económicamente insostenible y partidarios de las privatizaciones que en los noventas produjeron una crisis que afectó, por sobre todo, a los beneficiarios directos de las políticas sociales del correísmo. Se enfrentan la causa y el efecto de una historia que no logra ni sintetizar ni enunciar nada nuevo. Por eso,  ignorar la historia que engendró a Rafael Correa nos devolverá, tarde o temprano, a Rafael Correa.

Las elecciones de 2017 han vuelto a exacerbar y mediatizar profundos conflictos de clase. Aunque nos incomode, no podemos escapar a Marx: la lucha de clases está vivita y coleando. No es verdad que Correa haya polarizado al país. Lo que hizo fue visibilizar una polarización que estaba fermentándose desde hace siglos y que AP supo utilizar, maniatar y explotar. Pero sin reconocer las causas históricas que establecieron las condiciones para el correísmo, quedamos a merced de los mismos patrones —humanos y sociales— de siempre. Los videos de campaña de Alianza País fueron en ese sentido una especie de jaque político. “No lo digas, hazlo”, decían guiñandole el ojo a toda persona que en  algún momento se sintió discriminada por “los patrones” como “ignorante” o “tonta” por su clase o raza. Es decir, se forjaba una dinámica que dependía del odio desde la propia oposición; un odio del que muchos hemos sido testigos. “Te llamarán ignorante, porque así son”. Aunque en los videos los retratos de la “burguesía” eran caricaturas, algunas de las prácticas, comentarios, desprecios de la élite nacional resonaron con la hipérbole mediática del gobierno porque se basaron en realidades que lamentablemente siguen latentes en sectores muy visibles de las clases más adineradas. “Desde que está este gobierno no trabajan estos vagos”, es algo que leí hace muy poco, por ejemplo de un estudiante de una universidad privada de Quito.

Pelear por que se respete la democracia y la institucionalidad es una urgencia coyuntural. Pero mientras no podamos protestar sin dejar de hablar de borregos o de ignorantes, el juego de extremos seguirá alimentándose perpetuamente.

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A las izquierdas en el país nos han exigido eso que los estadounidenses llaman accountability y aquí se conoce como hacerse cargo. “Reconozcan su responsabilidad por alcahuetear los inicios abusivos de AP”, dicen. De acuerdo. Esa accountability, sin embargo, no se puede quedar ahí, en ese momento en la historia. ¿Qué pasaba antes? ¿Qué hizo de la Revolución Ciudadana un fenómeno históricamente inevitable?
Si hablamos de responsabilidad histórica ¿hasta qué punto en la historia decidimos dejar de ver? Olvidemos los números y la guerra de cifras por un instante y recordemos ese mundo dentro las murallas y la cultura discriminatoria, insular y todopoderosa a la que tampoco se fiscalizaba. Nuestros privilegios engendraron la virulencia correista. Nuestro racismo y clasismo frente al CNE la mantendrán viva. Si no lo reconocemos, el espectro del Mashi seguirá deambulando, agitando y esperando a cuanto puberto con acné y sentido crítico encuentre. Y no habrá acusación de fraude que lo impida, ni segunda vuelta que haya valido la pena.

Fotografía de María Sol Borja.

  • Mateo J. Freile

    El problema de este análisis es que es 100% marxista. De ahí sale aquello de que la “revolución” era históricamente inevitable debido a la lucha de clases. Ese determinismo histórico de raíces hegelianas, unido al concepto de lucha de clases de Marx, es el que ha permitido el nacimiento y proliferación de brutales regímenes autoritarios en el último siglo.

    No existen tal cosas como las inevitabilidades históricas. Quitémonos esa mala idea de la cabeza y habremos dado un paso adelante en la construcción de la sociedad abierta.

    • alvarop3000

      No es acaso evidente que ese “determinismo histórico” tiene fundaciones? Este artículo habla de los procesos que no nos han llevado a un final de síntesis dialéctica. No tiene sentido que hables del nacimiento y la proliferación de brutales regímenes si no te es evidente que desde ambos puntos de vista (izquierda y derecha), el siglo anterior fue una época de confrontaciones entre distintos grupos de poder que muchas veces trataron de perpetuar la estratificación social y muchas veces racial. El problema no es creer en lo “inevitable”, sino olvidar que la historia de las acciones humanas es el reaccionar a diferentes situaciones de distintas maneras, y que muchas veces la manera de reaccionar y motivar cambios ha sido esa, revoluciones; no todos estamos conformes con llevar el adjetivo de “sociedad abierta” al mismo tiempo que las grandes mayorías pasan desapercibidas.

  • Hector Chiriboga

    usted pone toda la carga en la discriminación de las élites sobre los sectores subalternos pero olvida -convenientemente- que esos mismos sectores subalternos han votado por todos los gobiernos qeu los han “oprimido” y no lo hicieron solo por ignorancia, sino por la conveniencia pura y momentánea. Tuvieron su lógica y sus razones, lo que descartaría la acusación inicial de ignorantes. Por cierto, no avance en la estúpida corrección política que busca que la gente se muerda la lengua y no diga lo que se le pasa por la cabeza. Porque esa misma gente que usted defiende como pobres y excluídos, como maltratados por las élites serranas y costeñas, clasistas y racistas, actúa frente a su prójimo distinto de la misma manera: son racistas, son clasistas pero tienen aspiraciones respecto a lo que se imaginan que es la vida del rico; el ser probre no es ninguna garantía de no ser un hijo de puta ni da legitimidad moral a nadie. Usted mismo se pone como ejemplo: niño de clase media baja, becado en un colegio de niños ricos, no dudó en votar contra los racismos y clasismos de sus compañeros a los que, eventualmente -es lo más probable- odió en su fuero interno, si no? por qué no defendió a la “india sucia”? No nos ha contado esa parte, esa que es su parte de responsabilidad en el clasismo y el racismo en escala micro.

    Correa entonces no moviliza la antipatía que se ha gestado por la mala manera en que los pobres, indios y negros han sido tratados en este país…al menos, no sólo eso, sino que moviliza el racismo a la inversa presente en esos sectores…o usted cree que el termino “aniñado” no es una forma de discriminación que ese sector usa para rebajar a los que ubica como socialmente diferente a ellos?

    • Luen Bari

      Tratando de argumentar una postura supuestamente respetable de gente de clase alta, racista, clasista y egoista, se escuda en débiles argumentos como decir que “aniñado” es discriminación. Viví algo similar, con la diferencia de venir de esa clase abusiva, de contar con todo el pedigree que usted desee, si de los aniñados y cuna de oro, vengo de ahí y fui la UNICA persona que defendió al “longo sucio” de mi época lo que me valió el odio de toda esa gente repulsivamente racista, no tan niños, de últimos años de secundaria. No puede defender ese sector social, no puede defender como “tradición” a esa basura de grupo humano del que yo vengo y decidí, por mi propia voluntar, abandonar y condenar. El termino “aniñado” es una dulce palabra para un sector podrido y repugnante de herencia colonialista y facista.

      • Hector Chiriboga

        usted parte de una idea muy cristiana: los pobres por ser pobres son buenos y tienen de por sí, legitimidad moral; los ricos -o las clases medias- por tener mas medios, son intrínsecamente malas.
        No ha estudiado usted en la educación pública de este país, como para saber como son los hijos de los pobres o de las clases medias bajas con otros iguales a ellos o en una condición social menor. No son ángeles, pero ojo, no son todos así. De igual manera, así como usted fue el ángel de la guarda del longo sucio de turno, habrán otros así, que obrarán bien, de diferente manera. El problema, para mí, es la lógica que usted usa contra los clasistas y racistas, que es la misma que ellos usan, sólo que en su reverso. Usted es igual de discriminador y un criminal en potencia: solo revise sus dichos…..no se alejan mucho del gobernante Correa y su séquito: depurar, liquidar, a un grupo humano, ubicado como desecho….qué se hace con el desecho, se lo arroja al tacho….ese es usted, no mejor que cualquier racista.
        Qui´zas peor, porque se encarama en un discurso de moda y a partir de ahí hace su política.

  • Cristian Carrión

    Iván, el gobierno de Alianza País NO es ni de lejos socialista. Es un neo socialcristianismo. Entregarle el monopolio de la telefonía móvil a CLARO, y en las condiciones que se lo hizo o entregarle una de las fuentes de Machachi ArcaContinental es puro y simple CAPITALISMO, por poner sólo dos ejemplos. En lo demás, me parece una lectura bastante aproximada de lo que vivimos en Ecuador y en Quito en particular.
    PD. No hay un valle de Cumbayá, sino de Tumbaco y Cumbayá está dentro de ese valle.

    • Vanessa Cuenca

      Cristian, independientemente de su opinión respecto de lo que es el Gobierno, puedo asegurarle que una de las empresas que menciona está completamente en desacuerdo con usted, pues las condiciones en las que trabajan en este país (a decir de ellos) es cualquier cosa menos Capitalista, pues bajo el capitalismo trabajan en muchos países, y no pasan las “complicaciones” que traspasan en Ecuador.

      • Cristian Carrión

        Los monopolios son una condición del capitalismo Vanessa, no es cuestión de estar de acuerdo o no, (asunto subjetivo), sino del hecho concreto (asunto objetivo). En Ecuador se impuso a CLARO para favorecer intereses económicos sin conciencia nacional, y cuando ya estaba consolidada, fingieron buscar competencia para que parta desde la meta, cuando ya el otro competidor había recorrido 20 km. de la maratón. Coca Cola va a expoliar esa fuente de agua, cuando ese es un bien estratégico que debería ser conservado como más valioso que el oro.

        • Jose

          Ahí hay un error conceptual, confunde Ud. “monopolios” con oligopolios y si bien es verdad que históricamente los oligopolios han existido en los sistemas capitalistas, los teóricos del libre mercado dicen que eso es una “distorsión”; pero por el otro lado en el “socialismo real” predominan los monopolios.

          • Cristian Carrión

            Se confunde socialismo sólo con marxismo y con la imagen de Stalin y su bigote, cuando es mucho más que eso, inclusive, esa imagen o idea que se tiene del “socialismo real”, bien puede ser propaganda capitalista para desprestigiar otro modelo que no sea el del “libre mercado”, entonces la gente tiene una visión no sólo falsa sino hasta caricaturesca de un ideal de relaciones horizontales, donde no hay patrones, capataces y los demás. Si el monopolio es un sólo productor y proveedor de un bien o servicio y el oligopolio es pocos productores y proveedores de ese bien o servicio, el resultado final para la mayoría de personas, es el mismo, perjuicio. De todas maneras, el oligopolio también puede ser una estrategia del propio sistema para decir que hay “libertad para escoger”, como es evidente en el caso de Ecuador y la empresa CLARO. Socialismo es humanismo, es comprarle a tu vecino y no a una gran cadena comercial, es ocupar el espacio público sin demarcaciones socioeconómicas, es acceder a las diferentes manifestaciones de la cultura y el arte sin restricciones de entrada, eso y tantas otras cosas más. Decir que estos diez años de Alianza País son socialismo es ingenuidad o mala intención. Sólo el “negocio” del metro que va a hipotecar a la ciudad de Quito para no solucionar nada sino el futuro económico de unos pocos oportunistas, ya nos deja claro cuál fue el discurso sobretodo en el principio y cuáles las prácticas verdaderas.

          • Jose

            De acuerdo, si Ud. está hablando de “socialismo” con un estado-gobierno mínimo o muy pequeño, Ud. y yo tenemos muchas coincidencias. Me puede decir en que libros puedo leer sobre su ideología.

    • Mateo J. Freile

      Si usted cree que los monopolios entregados por el poder político son “capitalismo”, está usted más perdido que poroto en ceviche. El capitalismo es libre competencia, no monopolios.

      • Cristian Carrión

        Basta ver el mundo capitalista y darse cuenta de que lo que usted dice no es cierto, y no necesita usar adjetivos ni ataques personales.

    • Patricio F Bustos

      Muchas gracias por el comentario. Señala algo que muy pocos creo que han podido observar y es que AP es un partido Socialista Cristiano, lo que en lo personal no creo que sea malo. Pero es evidente que en AP la doctrina social de la iglesia, mas que el socialismo, es la guía para sus políticas.
      Lo malo es que en Ecuador tenemos al PSC, que no es ni social ni cristiano y que ha estigmatizado a esta corriente política que me parece que tiene mucho apoyo en Ecuador, si bien no es mayoritaria.

      • Cristian Carrión

        Estoy de acuerdo Patricio, si tuviéramos partidos políticos como instituciones, las cosas serían bastante diferentes. Los personalismos y los caudillos hunden cualquier proyecto serio de país y cualquier planificación estratégica. Sin embargo, es la organización ciudadana la que en realidad puede alcanzar cambios profundos y de largo plazo, sin necesidad de una relación vertical con “líderes”. Alianza País está en la misma categoría de Sociedad Patriótica, pero con mejor imagen. El Partido Social Cristiano fue desde siempre un club de amigos sin visión de país ni de servicio. La social democracia me parece que es lo que mejor encaja en la cultura ecuatoriana, pero no ha conseguido generar una participación amplia en la diversidad de nuestro país.

  • Diego Carriel Lopez

    Gracias por tu articulo es muy interesante, yo vivi lo mismo pero en Guayaquil, naci en una familia de clase media y pude estudiar toda mi educacion en uno de los colegios mas aniñados de la ciudad gracias al esfuerzo de mis padres.
    Entiendo totalmente lo que dices, aun recuerdo aquellas veces que la gente se la separaba por la marca de sus pertenencias, y los muy morenitos se los trataba de cholos o indios. En cierto modo siempre vivi en una burbuja ya que siempre andaba por samborondon jugando futbol y comiendo mac donalds con mis panas, hijos de empresarios exitosos, politicos y banqueros.

    Un dia cuando tenia como 15 años mi papa me llevo a la casa donde vivia nuestra empleada no me acuerdo por que razon, ella vivia en Bastion Popular, ese dia me marco totalmente, cuando vi toda esa gente viviendo en condiciones miserables, me di cuenta que algo estaba terriblemente mal en el pais. Comence a percibir otras cosas como cuando veia las murallas que separaban la gente de los ceibos con aquellos que vivian en mapasingue.
    Despues me acuerdo que mi colegio nos llevaba a hacer “obra social” a samborondon “cholo”, algo que era mas cercano a figuretear, pero tuve la oportunidad de ver el tipo de escuelitas en las que iba la gente humilde de alla.

    Mi abuela me enseño lo que era el racismo, me acuerdo que uno de mis primos tenia una novia bien guapa, pero que tenia rasgos un poco indigenas, y cada vez mi abuela se burlaba de la “cholita” de mi primo. Cosa que me parecio absurda ya que mi papa viniendo de la provincia de los rios tiene mas cara de cholo que el mismo Géronimo.

    Siempre fui apolitico en mi juventud, pero en el 2006 cuando llego Correa con su discurso, todo esto que vivi dentro de mi pubertad comenzo a tomar sentido y me di cuenta que el pais tenia una oportunidad unica para cambiar aquella cruel realidad en la que estaba sumido.
    El dia de hoy simpatizo todavia con el gobierno, pero en realidad no voto por nadie ya que no vivo en el pais.

    Mi mensaje es que mientras las diferencias en el Ecuador sean ligadas a la raza, geografia, dinero y contactos de sus padres, la polarizacion, division del pais siempre existira. Mientras cada ecuatoriano no tenga las mismas oportunidades al nacer, vendran nuevamente Correa, tras Correa.

  • Agustín Burbano de Lara

    Votar por AP es una decisión o una experiencia puberta y adolescente?

  • Byron Villagómez Moncayo

    Interesante reflexión. En tanto no sean sustancialmente revertidas las
    desigualdades sociales, económicas y culturales tan profundamente
    enraízadas en nuestra sociedad; y no sean desmanteladas las aún muy
    arraigadas estructuras coloniales, patriarcales y clasistas, estaremos
    destinados al eterno retorno de regímenes autoritarios, populistas y
    propagandísticos. Con el previsible recrudecimiento de políticas
    públicas que desatiendan la reducción de desigualdades -o incluso las
    agraven-, matizadas con el aparente apuntalamiento de componentes
    arquetípicos atractivos para una reducida aunque muy resonante masa
    crítica generadora de opinion pública, y sumado al mero desplazamiento
    de la hegemonía económica de un grupo oligopólico a otro, resulta
    probable que se consolide un ‘correísmo sociológico’ que allane el camino
    al eventual retorno del líder mesiánico. Además, la mínima movilidad
    social y la histórica exclusión de amplios grupos poblacionales explican
    en buena medida la intensificación del clientelismo y paternalismo
    estatales, que a su vez conducen al afianzamiento de comportamientos
    sociales altamente normalizados, y tan sólo moral y públicamente
    reprobados bajo la fácil etiqueta de la corrupción -y con un alto grado
    de hipocresía- por esa pequeña masa crítica generadora de opinión
    pública. RC y AP no han hecho más que visibilizar y cosechar una
    polarización social y cultural latente por mucho tiempo, y que
    probablemente empezó a desatarse de lleno a partir del hito histórico
    que fue el levantamiento indígena de 1990.

    • Juan Alvarado

      Así es, el levantamiento indígena fue el detonante o al menos punto de partida de los cambios sociales que hemos experimentado.

  • Carolina Jaramillo

    Me parece un excelente artículo. Leo algunos comentarios sobre si el autor piensa si Correa es o no socialista (obviamente no lo es). Yo creo que este artículo va mas alla de eso es una realidad que el Correismo tuvo tanto apoyo por su discurso divisorio. Ahora la gente cae en cuenta que el doble discurso a Correa le sirvio para no mas de 10 años, la gente abrio los ojos.
    Pienso que este es el sentir de miles de jovenes ciudadanos de clase media.
    Te felicito Ivan! Saber reconocer que este gobierno debe llegar a sus fin es de sensatos.

  • Michelle Mabelle

    Si usted hubiera estudiado en un colegio rural unidocente o no hubiera estudiado, seguro votaría por ap hoy. Porque hubiera visto que no tiene que sacarse la mierda endeudandose para que sus hijos o hijas corran el riesgo de ser descriminados en colegios de nuevos riquillos, hijos de los que se llenaron los bolsillos con el.feriado bancario. Y si usted señor, que asumo tiene apenas 27 años, se callo, se hizo el ciego cuando sus compañeros de clase fueron humillados por cualquier razón, no debería ni siquiera existir… En esta publicación. Imagino entonces, que fue uno mas, que se rio de los demás o aprendió a discriminar. Usted seguro fue para sus ricos compañeros fue un.pobreton que no podía pagar un dermatologo

    • Jonathan Zambrano Zamora

      Estaba leyendo y no comprendo el punto de su comentario, podría desarrollar mejor su idea?

  • Mateo Martínez Abarca

    Muy interesante texto. Felicitaciones al autor.

  • Jose

    Buen artículo, refleja una historia personal. Solo quisiera contarles sobre “Ruptura de los 25”, un grupo de “aniñados” que jamás creyeron en la Democracia, a pesar de que admintían en sus filas, por ejemplo a grupos GLBT pero jamás realizaron elecciones primarias, yo les increpé por ello y como no lo hicieron a pesar de ofrecerlo, dejé de asistir a sus reuniones.

  • Eduardo Carrion

    El siglo XX fue un gran laboratorio en el que se pusieron a prueba innumerables formas de gobierno de inspiración marxista. Todas fracasaron, aumentando el dolor, la frustración y la desigualdad de los desafortunados habitantes de dichos países.

    Justificaron las mayores atrocidades con el convencimiento de que su violencia sería la última necesaria, de la que nacería el hombre nuevo. Necios. Todavía no se secaba la sangre de la ”última” violencia cuando aparecía la siguiente.

  • Za Rom

    Yo voté xq creía, justamente, en queveta posible reducir esa brecha de inequidad… ahora soy parte de esa izquierda decepcionada.

  • Marcos Quilaquilago

    Yo creo que el error es esperar demasiado de la política/historia. Owen, el primer occidental en hablar de socialismo, pensó que en unos años se podría cambiar la situación de los obreros explotados en las fábricas inglesas. Han pasado casi dos siglos, y aunque la explotación ya no es tan brutal como en los tiempos de Owen, los obreros siguen dedicando la mayor parte de su vida al trabajo y el capital sigue concentrado en pocas manos.

    No era razonable esperar mucho de Correa en 2007 y no es razonable esperar mucho de Moreno o Lasso en 2017. Pero sí me parece razonable apostar, en una coyuntura electoral, por el menos malo. No el menos malo para nosotros, los que estamos bien, sino el menos malo para la mayoría pobre.

  • Andrea Pazmiño

    Buen artículo, pero cuestiono el enfoque de la “discriminación de la clase alta” TODOS cholean, hasta el de clase media – baja y baja… El que vive en Mapasingue cholea al de la Trinitaria etc etc… No es cuestión de clases sino de valores. También tuve la oportunidad de estudiar en una de las mejores escuelas de Guayaquil y hasta el ciclo básico. Se notaba la diferencia de status entre mis compañeros y yo, pero jamás sentí discriminación de parte de ellos, ni siquiera ahora que somos adultos. Obviamente salvo ciertas excepciones, pero de cada lado del charco existen buenas y malas personas, con dinero o sin él…

  • Irene Torres

    1. Correa agudizó en creces la actual polarización, una polarización que no era tan profunda y tan marcada. Es importante que no le quites la responsabilidad que tuvo en ese sentido.
    2. En mi época eran los LN y no sé quién más, a quienes los jóvenes siguieron pero yo no porque tenía algo que se llama LIBRE PENSAMIENTO. El colegio en el que estuviste no te hizo correísta sino tus propios complejos e inseguridades (sin plata y sin acné, como lo describes tú mismo). Es importante que tú tampoco te quites esa responsabilidad.

  • Indira Salazar

    Hola ex compañero de colegio, me identifico con la longa sucia quizá era yo misma a la que citaste, te agradezco por recordarnos y visualizarnos. India en su totalidad no puedo ser, por lo que comprenderás el mestizaje es un hecho histórico que nos subjetiviza de una forma en particular; el querer ser blancos a toda costa disminuyendo al indio y negándolo cuanto cada partecita salga a la luz. En este momento de mi vida me engrandece haber sido llamada así y me recuerda lo hermoso de ser andina; sensible, solidaria, amorosa, de colores y en diversidad. Pueda que en otros tiempos me haya disminuido ser nombrada de esta forma, por el hecho de que la clase oligarca discrimina de forma violenta- al estilo capataz de hacienda- y te pone en un lugar de “lo peor”, negándote la propia existencia.

    Comparto contigo que la lucha de clases sigue vivita y coleando, y es algo que va a prevalecer de forma permanente hasta que no exista un cambio estructural, y aun asá tardaría mucho tiempo más para su total desestructuración. La condición de amo patrón aun prevalece en nuestro país y tristemente es algo que difícilmente cambiara. El correismo es un fenómeno histórico que marca este antagonismo, si bien es cierto no en su totalidad; lo ha visibilizado y ha dado lugar para su concientización, mas allá de sus alcances y limitaciones.

    Yo por mi parte al no existir una propuesta fortalecida y totalmente a fin a mis ideales. Opte por un proyecto que ha realizado varios cambios de paradigma que eran inimaginables en nuestra Latinoamérica. Al momento vivo en Argentina y ver como los logros de un gobierno progresista se van disolviendo me aterra; liberar a genocidas como si nada, precarizar aun más el trabajo, hacer oídos sordos a la protesta social, incrementar en porcentajes inimaginables los servicios básicos entre otras cuestiones, son cuestiones insostenibles. Esto podría haber sido lo que nos esperaba con el banquero.

    Con esto solo quiero decir que hay mucho por cuestionarse sobre lo que se apoya o no en el juego ilusorio de la democracia; ser conscientes de sus limitaciones. AP no ha sido ni será una propuesta de revolución, la misma se encuentra atada al Estado de Derecho el cual representa un proyecto que se sostiene bajo la propiedad privada. Sin embargo, en ningún punto podría apoyar a un banquero quien representa los intereses la clase mas opresiva y fascista de nuestro país.

    Una india mas

    • Jaime Cano

      Reflexiones como la suya y la del autor del artículo en discusión, me dejan ver que Ecuador tiene su esperanza entera, con jóvenes de brillante pensamiento que pueden madurar ideas que en realidad mejoren nuestra sociedad, siempre apoyando la universalización de la educación, pero con los enfoques que pueden salir del remanente lúcido de la sociedad; que afortunadamente, siempre ha existido y por eso el Ecuador a prevalecido a pesar de los nefastos gobiernos que como dice el autor, son parte fundamental de la causa.