Es difícil no notar la neurosis de la campaña presidencial 2017. Los candidatos Moreno y Lasso hablan de dos países totalmente distintos: uno habla del Ecuador de escuelas, carreteras, seguridad social y becas para las mejores universidades del mundo; el otro habla del Ecuador que vendrá —poderes independientes, sin periodistas perseguidos, sin desquiciantes casos de corrupción, con un ambiente menos polarizado. Escucharlos durante semanas implica sintonizar dos ondas que corren paralelas pero jamás se tocan. Si se los escucha por separado, parecería difícil concluir que están hablando del mismo lugar. Pero la brecha que separa a las dos candidaturas que han llegado a la segunda vuelta electoral del 2 de abril es tan grande, tan abismal, que uno corre el riesgo de olvidar que el 3 de abril de 2017 —de no mediar un cataclismo cósmico— está destinado a existir. Estamos llevando esta elección como una pelea a muerte, que no nos está dejando hacer las preguntas precisas para un futuro que tiene una sola certeza: solo uno va a ganar.

La pelea entre Lasso y Moreno es preocupante porque no es un debate de propuestas ni ideas, sino la lucha por imponer uno de dos temores. En las proyecciones simbólicas de Moreno y Lasso, su adversario representa el mal —llámese feriado bancario, llámese correísmo— y ellos el bien. Nada se habla de la incapacidad de cada parte de presentarnos una idea clara de ejecución de sus propuestas. Hay serios cuestionamientos que ni Moreno ni Lasso resuelven.  Por ejemplo, en educación ambos se quedan de año. “Si tu candidato no sabe cómo cambiar la educación, cambia de candidato” fue la consigna que el movimiento ciudadano Contrato Social por la Educación (CSE) posicionó exitosamente en la campaña del 2002” —escribió el experto en educación Milton Luna— “Hoy, en esta segunda vuelta, si la consigna fuera acogida por la población, no habría por quien votar”. Según Luna, Lasso carece una mirada integral en la materia y Moreno tiene una atadura política con el gobierno actual que le impedirá hacer los cambios necesarios. Pero a ninguno de los dos les estamos haciendo las preguntas de profundidad que precisamos hacerles sobre una materia tan delicada como la educación: estamos enfrascados en detener cuatro años más de corrupción correísta o bancocracia inhumana. Hemos comprado con facilidad el argumento de que la elección es un evento apocalíptico y nos toca estar con dios o con el diablo.

Y no: el país va a estar ahí al día siguiente.

El 3 de abril de 2017 nos encontrará enfrentados a los mismos desafíos que ya tenemos, que esta década —no creo que ni ganada ni perdida, pero definitivamente imaginada— no resolvió, sino que en muchos casos apenas visibilizó y en otros empeoró. Por ejemplo, como un acierto de Moreno se cita siempre la misión Manuela Espejo (dedicada a la atención de las personas con discapacidades en el Ecuador) pero —quizá por corrección política— no se ha hecho un análisis serio de su alcance. Lo mismo pasa con Lasso: ¿es en realidad el hombre de negocios que sus asesores pintan?

¿Podríamos hacernos estas preguntas sobre ambos candidatos sin que enseguida alguien juegue las cartas apocalípticas de continuismo y bancocracia?  El amor por nuestros caudillos es una forma de reafirmar las ideas que nos hacen sentir seguros. Pedir una lectura histórica con sentido crítico sobre sus obras nos desestabiliza emocionalmente. Como si nos pusieran a dudar quiénes somos. Por eso lo más fácil en esta campaña ha sido refugiarnos en los motivos para los anti-votos. Los ensayos que he leído para justificar el voto por Lasso y Moreno son, en buena parte, razonamientos para evitar a Moreno y a Lasso, a Lasso y a Moreno, según quien escriba. No nos detuvimos a leer propuestas, a analizar viabilidades de planes de campaña, porque nos han convencido de que estamos primero enfrascados en la tarea de salvarnos del mal que suponemos es más grande: que gane el otro.

Esa misma paranoia fue la que hizo que ambos bandos gritasen fraude cuando los resultados no eran los que esperaban. Es la misma neurosis que tiene a cada lado alertando de un fraude que solo sucederá, claro, si es que el conteo final no los favorece. Es la misma razón por la cual suponen que el 3 de abril hay una lucha final por la democracia. Porque hay que tener claro que en Alianza País y en CREO dicen estar peleando por la salvación de la democracia. Uno podría pensar que lo hacen por cínicos, por simplemente llegar o mantener el poder. Pero suponer eso sería compartir ese cinismo y, además, abanderar un falso dilema. Lo sensato es suponer que los motivos son diversos e insondables, pero que ciertamente en ambos extremos del espectro hay gente sincera y honradamente convencida de que su pelea es institucional y democrática.

En ambos lados hay una racionalidad detrás de las posiciones electorales, pero en ninguna orilla podrían dar por legítimo el argumento de que en el otro lado hay gente que tiene motivos democráticos para decidir su voto. Y estoy segura que en ambos partidos no hay nadie que entienda que lo más probable es que la democracia está en estirar las manos hacia la brecha que los separa del otro, y que en ese espacio inmenso hay mucho hastío y escepticismo.

Hemos vivido una década de cambios sin diálogo. Antes de eso, tuvimos una de diálogos sin cambios. Fue tal la incapacidad de la clase política ecuatoriana de llevar sus discusiones a políticas públicas desde 1996 hasta 2006 que en el país llegamos a equiparar diálogo con corrupción: cuando los partidos hablaban entre ellos era para la componenda. Desde 2007, los cambios se dieron sin conversar y hemos caído en la peligrosa idea de que recuperar la necesidad de buscar el compromiso es una forma de debilidad e ingobernabilidad. Pabel Muñoz, hoy asambleísta electo por PAIS, lo reconoció: “la cultura política de los ecuatorianos es poco proclive al buen debate”. No sé si sea capaz de aceptar que un movimiento ha sido uno de los propulsores de que el debate no mejore. Su Presidente fue el que marcó al disenso como traición. Del bando de Lasso las cosas no han sido distintas. Andrés Paéz ejecutó al peluche de un borrego —como despectivamente se refieren a los correístas— en las protestas afuera del Consejo Nacional Electoral. Ramiro Aguilar, excandidato vicepresidencial de FE, dibujó este panorama en una entrevista con Plan V donde decía con claridad que ese convencimiento de que la política es lo que se siente en el norte de Quito le iba a costar la elección a Lasso. Pero muchos de sus seguidores han propuesto la idea de que criticarlo y hasta no querer votar por él es, también, una forma de traición. ¿No es el mismo argumento con el que Correa castigó a Fernando Bustamante o a las asambleístas que proponían la despenalización del aborto en ciertos casos? Disentir no es ser enemigos. Es hacer política.

Las campañas de Lasso y Moreno nos presentan el escenario del Día de la Independencia. Ambas candidaturas me recuerdan a esa película de la infancia en la que los extraterrestres llegaban a colonizar la Tierra, y todos los líderes mundiales decidían poner sus problemas a un lado hasta matar a los malvados alienígenas. Y sí, al final Will Smith y sus amigos los mataban a todos pero lo que no nos dábamos cuenta es que el mundo iba a seguir igual de jodido como la semana anterior a que llegaran los monstruos del espacio sideral. La elección presidencial de 2017 se le parece porque ambos contendientes están tratando a su adversario como un mal alienígena a nuestra realidad, como si fuese una plaga de otra galaxia dispuesta a vampirizarnos, cuando, en realidad, los dos son productos y proyecciones de nuestra forma de ser en el Ecuador. Ambos proyectos políticos precisan de ser escrutados y cuestionados. El gobierno que sale debe, como toda administración pública, rendir cuentas sobre su gestión, pero esa misma rendición de cuentas no debería —en el supuesto de que Lasso gane— poner en espera nuestro juicio sobre un potencial gobierno de CREO. Ya muchas veces le hemos dado margen al supuesto salvador y, como sucedió con Correa, cuando nos llevamos las manos a la cabeza fue demasiado tarde.

El 3 de abril de 2017 habrá un gobierno nuevo que precisará de que, para no repetir los errores del pasado, su escrutinio empiece en el instante en que se juramente. Deberemos hacerlo sin apasionamientos, sin condescendencias con los caudillos (que son, a la larga, condescendencias con nosotros mismos) y convencidos de que hay un país y por ende un futuro después de la elección ensombrecida por los nubarrones apocalípticos bajo los que estamos parados.

Fotografía de pxhidalgo/depositphotos.

  • krilin_sama

    Fuera loca la discusión del Apocalipsis, pero YA HA PASADO en el 1999,

    • Jose Alomía

      Pero el 99 fue el resultado de:
      La drástica eliminación de regulaciones a la banca privada, ley que no podría pasar en este momento por la asamblea.
      Una guerra contra el Perú demandando un aumento del gasto público sostenido en inflación, que parece completamente irreal en la actualidad.
      Un golpe de estado a un gobierno que intentaba controlar la inflación eliminando un subsidio que todos los entes internacionales nos piden eliminemos para subirnos el rating crediticio, algo que se podría dar en este momento, pero necesitaría un plazo mayor.
      Y finalmente la crisis de la economía japonesa que se extendió a Latinoamérica, especialmente mediante las inversiones de la banca. Algo que podría repetirse ahora con China, pero que realmente no depende en lo absoluto de nosotros.

      En efecto, aún de ganar las elecciones, Lasso ni siquiera podría pasar una ley o alterar el presupuesto del estado de un manera en la que Alianza País desapruebe, y tampoco sería capaz de cambiar a funcionarios públicos fuera de los Ministros. El señor Lasso tendría que ganar estas elecciones, llamar a una constituyente, ganar una consulta popular aprobando la constituyente en unos dos años, y luego ganar las elecciones de nuevo en dos años y medio con una mayoría en la Asamblea. Y dado que probablemente gana las elecciones con un voto duro en contra de casi 50% en este momento, parecería improbable que sea capaz de ser reelegido o incluso de pasar una nueva constitución, a menos que su desempeño sea más que fantástico (que parece imposible con el resto del estado en su contra).

      Y de hecho, si el señor Lasso es inteligente y acepta la derrota con calma, descontando algún desempeño extraordinario de parte del señor Moreno o un nuevo Boom de commodities, seguramente Alianza País seguirá desquebrajandose tras su victoria. Y de hecho para el 2021, con una votación IGUAL a la suma de sus votaciones actuales, una coalición CREO-SocialCristiana que se separe de manera estratégica por provincias podría incluso conseguir mayoría en la asamblea, y de ganar entonces la presidencia. Ahí si, tendría el señor Lasso una carta blanca para hacer lo que sea.

  • Emanuel Wolf

    Que artículo tan atinado y que filo de la pluma de Cristina. Pero que pena que este artículo sea tan poco compartido o comentado. Creo que eso podría probar que muchos de los lectores de este semanario están pensando solo hasta el 2 de abril. Y que buena forma de decir que las dos parte extremas son la cara de la misma moneda. Por eso la idea de tender puentes entre personas que piensan diferentes es imperante para hacer que la política, y la vida ciudadana atravez de élla, sea menos virulenta y tienda a la paz para que no se quiera incendiar Quito o de manera violenta y reaccionaria lanzar atunes al Banco de Guayaquil.

    Por eso, porque el 3 de abril la vida sigue es importante que no nos veamos como enemigos, que no vayamos con la necedad de creer poseer la verdad o con la arrogancia de presuponer que el próximo se equivoca solo por no pensar como uno.

    Contra eso, se necesita la predisposición para el diálogo franco y sincero. Aprender a escucharse y a escuchar. El resto irá pasando. Como hablar de los problemas grandes y complejos propios de la estrucutura económica y socialdel Ecuador: Dependencia del petroleo y dolarización.

  • Jose

    Si gana Lenin Maduro, el apocalipsis será muy pronto porque saldremos de la dolarización. Empecemos a ponerle apodos a la nueva moneda, será la “discapacitada” por la poca capacidad de compra que tendrá al poco tiempo?

    • Emanuel Wolf

      No tengas miedo ni infundas miedo. Seguro hay personas que piensan igualito que vos pero desde el otro lado. Quién tiene la razón?? Creo que ninguno por separado en su propia prudencia y jucio. Por eso ahora, más que ayer, es imperante el diálogo entre contrarios y que en ese proceso se pueda sintetizar lo que salga de esa dialéctica. Ya una vez me alegré de que haya debate, ahora quisiera que haya diálogo sincero y eso se alcanza aprendiendo y sabiendo escuchar. Por eso “Keep Talking”!!!!
      https://www.youtube.com/watch?v=_qsPPIKjYRs

      • Jose

        Mi miedo es bien fundado, Lenin Maduro no podría cumplir sus ofertas demagógicas sino hace una de tres cosas:
        1) aumenta los impuestos (que es imposible, dada la alta carga impositiva del Ecuador que ha disminuído su competitividad)
        2) endeudar al estado, muy dificil, dado el altísimo endeudamiento externo e interno (con el IESS y Banco Central, especialmente)
        3) devaluar la moneda, la opción mas viable

        • Ricardo A. Jimenez Ortega

          O sea y a que nivel es factible la realización del plan de gobierno de Lasso sin despidos? Ya que si eliminas impuestos de que se supone que viva el estado… El estado no se puede administrar como una empresa y eso hasta los economistas lo saben… Mucho menos como el banco de guayaquil…

          • Jose

            Estoy parcialmente de acuerdo con Ud., el plan de Lasso es factible con privatizaciones, despidos y maquilas, no cumplirá lo de los impuestos, de eso estoy seguro y lo último es totalmente cierto, no se puede administrar el estado como una empresa pero tampoco Correa y su pandilla pueden dar lecciones de buena administración del estado. Por último, ya lo he dicho antes, ninguna de las dos opciones es buena.
            Saludos

          • Ricardo A. Jimenez Ortega

            O sea yo daría mi voto al candidato que ayude a consolidar y amplia la clase media, no al que busque explotar su capacidad de deuda problema de corrupción existirán en todo régimen incluso antes de ser electo, pero ese problema debe ser resuelto desde los ciudadanía, debe ser un cambio de idiosincrasia que a futuro nos ayude a movilizarnos a todos como individuos ante regímenes corruptos, pero (yo no lo hago) si coiman al oficial de tránsito o le pasan dinero a alguien para que le “aceleren” o “den preferencia” el trámite a alguien no creo que se tenga la cara de exigir la no corrupción

          • Jose

            Lo que Ud. dice es parcialmente cierto, verdad: la corrupción es cultural pero también es un tema de concentración de poder y por eso estoy en contra de una moneda propia controlada por quienes: los banqueros como era antes o el ejecutivo como sería ahora. NO WAY.

          • Ricardo A. Jimenez Ortega

            La única forma de destronar al correísmo es através de una oposición pensante diferente y estudiada, por que lo que actualmente existe no es simplemente malo es vergonzoso y denigrante y creo que varias personas en rl país concuerdan en eso conmigo…

          • Jose Alomía

            De los impuestos que planea eliminar Lasso se puede deducir que el principal recorte que planea hacer es el del subsidio a la Gasolina, que en efecto es algo así como 800-1000 millones de dólares al año del presupuesto del estado. 4 de los 14 impuestos que dice va a eliminar: el Impuesto a los Vehículos Motorizados, el Impuesto Verde, el Impuesto a la Venta de Vehículos Usados y parte del ICE, son impuestos creados para evitar el crecimiento radical del parque vehicular del Ecuador, y ese crecimiento se debe limitar precisamente porque es directamente proporcional a la inversión que necesita realizar el estado por este subsidio.

            Lasso también tiene mayores libertades en cuanto a privatizaciones, con lo que podemos imaginar planeaba pagarse sus primer par de años de huecos fiscales. Por ejemplo, Lasso se puede permitir el vender Medios Públicos sin perder 1% de popularidad, mientras Moreno tiene que mantenerlos públicos si desea que su partido continue ganando elecciones.

            Ahora, claro, el hecho es que Lasso constitucionalmente no puede eliminar impuestos sin un voto mayoritario en la asamblea. Lo que significa que en realidad no puede cumplir con su plan aunque gane las elecciones.

          • Ricardo A. Jimenez Ortega

            O sea quitas subsidios a la gasolina e importas más vehículos? Al menos dentro de que paradigmas eso es lógico? Solo en esa parte me parece que ya dice bastante de lo que será su plan de gobierno o al menos eso creo yo…

          • Jose Alomía

            Me parece que el plan de Lasso en este momento es llamar a
            una nueva constituyente, y luego nuevas elecciones en unos dos años.
            Probablemente o tirando el Método de D’Hondt para garantizar que Alianza País
            no tenga más del 35% de la Asamblea en futuras elecciones, o manteniendo
            D’Hondt y aliándose con los Social Cristianos en las parlamentarias para poder
            obtener mayoría por ellos mismos. Es decir que de ganar Lasso, al menos en los
            próximos dos años, no habría mayores cambios en el país, fuera de la estructura
            de los Ministerios y Privatizaciones de Empresas Públicas como los
            anteriormente mencionados medios públicos. Pero de ganar esa constituyente, y
            luego obtener mayoría en la Asamblea, Lasso efectivamente podría convertirnos
            en un país tan neoliberal como Chile o Perú (con todos los positivos y
            negativos que eso trae).

            Hay muchas razones para eliminar el subsidio a la gasolina Super/Extra. Por
            algo el mismo Correa pasó varios meses estudiando la opción de eliminarlo, y
            luego la opción de ponerle cupos (aunque a la final se decidió a no hacer
            ninguna).

            1. El hecho de que beneficia principalmente a la clase media y clase alta
            (porque pobre en Ecuador es quien vive con menos de 2.8 dólares al día o MEDIA
            canasta básica: un pobre no tiene auto descontando circunstancias
            excepcionales).

            2. Buena parte del subsidio se escapa por las fronteras hacia Colombia y Perú,
            en donde la gente que vende nuestra gasolina subsidiada, regresa en el mejor de
            los casos con alimentos y electrodomésticos de contrabando, y en el peor de los
            casos, con armas y drogas, por lo que los segundos más beneficiados por el
            subsidio son los grupos criminales tanto ecuatorianos, como colombianos y
            peruanos.

            3. La gasolina también es el insumo que más importamos (porque lo que se
            produce en Esmeraldas no da abasto ni al 5% de lo que gastamos), seguido de los
            automóviles. Si estamos con problemas de desequilibrio de la balanza comercial, tiene sentido subirle el precio a este insumo para evitar quedarnos sin liquidez.

            4- Y claro, está el hecho de que el FMI siempre nos pide que eliminemos el
            subsidio a la gasolina para darnos préstamos. Y esos préstamos que nos ofrece
            el FMI tienen intereses considerablemente más bajos que los préstamos que nos
            dan los chinos. Si queremos mejores préstamos, la manera más fácil de hacerlo
            es eliminando ese subsidio.

            La eliminación del subsidio tampoco cambiaría tanto las vidas de la clase
            media. En Ecuador usamos gasolina de sumamente baja calidad. Su costo real es
            de tan solo 2.8$, tengo entendido, que es básicamente igual a lo que pagan los
            colombianos por su gasolina.

            Aunque claro, la lista de contras a la eliminación del subsidio a la gasolina,
            especialmente a la manera en la que Lasso planea substituir impuestos y subsidio
            es igualmente grande (efectos a campesinos que necesitan transportar productos agrícolas;
            especulación de precios generalizada; efectivamente favorecer la compra de
            varios autos por familia como dice usted, especialmente si se mantiene el pico
            y placa en Quito; hacer más “desechables” los vehículos perjudicando
            a mecánicas, etc.), y seguramente hay mejores maneras de hacerlo. Por ejemplo,
            imagino que en algún momento Alianza País, de ganar, intentará pasar el subsidio a dinero electrónico y ponerle cupos para así reducir/controlar el gasto y también
            ponerle más trabas al tráfico del combustible. Al mismo tiempo manteniendo los impuestos a vehículos que Lasso desea quitar.

          • Ricardo A. Jimenez Ortega

            Plus, si no podrá cumplir con su plan porque no tendrá mayoría parlamentaria, para que buscar la presidencia? 4 años con salario presidencial y encima las ganancias que genere el ser accionista del BG? Digo nomas…

        • Emanuel Wolf

          Pero el miedo de los contrarios también es “bien” fundado. Y por eso te digo no tengas miedo y tampoco lo infundas porque no contribuye en nada bueno. Sabes también que el miedo es natural sentirlo, pero el miedo no nos tiene que controlar sino nosotros a él para no caer en pánico. Por eso te recomiendo “The Hitchhicker’s Guide to the Galaxy” un librito de ciencia ficción hermoso, escrito en la época de guerra fría, crisis de los misiles en Cuba y con el recuerdo fresquito de la segunda guerra mundial. En su primeras páginas dice un “Don’t panic!!” potente, además creo que te podría distraer de tanta mierda que sale en época de elecciones que si o si acongojan el espíritu. Y me permito nuevamente y atrevidamente a decirte que no tengas miedo.
          https://www.youtube.com/watch?v=kbew9vlx1uI

          • Jose

            El miedo bien fundado es un mecanismo de todas las personas para tomar decisiones más prudentes y en este caso es más prudente votar por Lasso para evitar el “apocalipsis” de la desdolarización.
            Por tanto, no nos pida que no tengamos miedo!!!

          • Emanuel Wolf

            Pero no me estás entendiendo. Hay personas de buena fe e inteligentes que desde el otro lado piensan y creen que tienen la razón por eso tienen miedo de que Lasso gane. Quién tiene tiene la razón???? Yo creo que por separado ninguna de las dos partes, por eso el diálogo a partir del 3 de abril, gane quien gane, nos salvará de ese “apocalipsis” que es presentido por esos dos lados. Por lo contrario, creer que uno tiene la razón junto con el miedo es la semilla del fascismo y esa posibilidad amenaza a las dos partes. Por eso te digo no tengas miedo, no dejes que el miedo te controle, porque la vida gane quién gane sigue el 3 de abril va a ser para bien si es que se empieza a dialogar.

            Por otro lado la desdolarización, a la que temes, poco depende de los ecuatoriano sino de la política del la FED y la variación de monedas vecinas y en ese contexto así Lasso se pare de cabeza o Moreno empieze a caminar no podrán hacer mucho para que eso no suceda. Creo que sabes que tipo de cambios fijos también fracasan y no depende mucho de la ideología del país puesto que Suiza tuvo que abandona su tasa de cambio fijo con el euro. http://www.europapress.es/economia/finanzas-00340/noticia-economia-suiza-abandona-cambio-minimo-frente-euro-hunde-075-tipo-aplicado-depositos-20150115110957.html
            Así que para resolver el problema que es el dólar en estos momentos hay que hablar, saber escuchar al el otro, al que piensa diferente, para ver que mismo se puede hacer.

          • Jose

            Resulta que el tema de la desdolarización es más complejo de lo que Ud. señala pero obviamente una política estatal de dispendio no favorece a mantener este sistema y eso es lo que ha hecho el correato.
            Por lo tanto, el “problema” no es el dolar, lo es para los que para resolver el problema del dispendio necesitan devaluar.

        • Jose Alomía

          Tampoco. Alianza País tiene suficiente sentido común como para no arruinar al país por completo. Y la verdad es que comparándolos con los otros “”socialistas del siglo XXI””, siempre han seguido un modelo RELATIVAMENTE moderado y bastante planificado. Probablemente gracias a todos los políticos experimentados que tienen de la Izquierda Democrática y el PSC. La verdad es que imagino:

          Cambiarán las becas actuales a otras en universidades más
          baratas. Así los estudiantes irán más a menudo a México/Colombia/Brasil, y menos al Reino Unido.
          El 2018 aprovecharán el Mundial de Futbol para subir ligeramente los impuestos. Pero nada particularmente radical. Tal vez subir la contribución al IESS a un 15% del salario o algo así.
          Privatizarán muchas empresas públicas, incluyendo CNT, y varias hidroeléctricas. Ese dinero se irá directamente a cumplir un 25% de los planes de Moreno, generando un crecimiento de un 2% en la economía del país y así ganando popularidad.
          Luego autilizarán esa popularidad para ganar las elecciones seccionales.del 2019. Inmediatamente tras las cuales aprobarán la Ley de Flexibilización Laboral. Esto les permitirá reducir los horarios laborales de muchos empleados públicos a algo más “pagable”. Más o menos 6 horas.
          Fortalecerán temporalmente el programa de las cocinas electrónicas. Luego lo declararán un éxito, aunque no se produzcan mejoras reales, y eliminarán el subsidio al gas doméstico.
          Estas dos cosas generarán protestas que los tendrán ocupados desde el 2019. Utilizarán esas protestas para decir que por eso no pudieron implementar el 75% que les faltaba de los planes de Moreno.
          Tal vez pasen el subsidio de la gasolina a dinero electrónico y luego lo devaluen. Pero es improbable.
          Probablemente aumentará la deuda pública, pero no a más de un 50% del PIB. Y solo si realmente deciden proseguir con proyectos como el de la Refinería del Pacífico.

          Así, la victoria de Alianza País nos pinta un escenario malo, pero tampoco será un apocalipsis.

          • Jose

            Ojala Ud. tenga razón, no tengo las cifras ni el tiempo para contradecirlo.